Pensando la sexualidad femenina.
16 marzo, 2021

El pasado 26 de febrero la AMPAG organizó el conversatorio La Ética en la Psicoterapia donde se debatieron los ejes centrales por los cuales debería transitar el quehacer psicoanalítico. Te resumimos las 10 reflexiones primordiales a las que llegaron los especialistas y ponentes Beatriz Piña, doctora en psicoanálisis por la UIC; Octavio Márquez, psiquiatra y psicoterapeuta por la AMPAG; Juan Vives, psiquiatra y psicoanalista de APM; José Ángel Aguilar, Doctor en Psicoanálisis por la UIC y Erika Tagle, Doctorante en Psicoanálisis por la UIC.

I. Evitar la iatrogenia, Beatriz Piña definió la iatrogenia como el conjunto de daños o agravamiento de enfermedades preexistentes, producida por el psicoanalista como resultado del proceso político-social que constituye la práctica misma del psicoanálisis, y que se expresa cotidianamente a través del proceso de trabajo psicoanalítico. Sus causas están relacionadas con:

  • Fallas éticas: se refiere a una infracción de la normatividad que se reconoce en el gremio como guía deseable del comportamiento profesional.
  • Fallas técnicas: derivadas de la ignorancia, desobediencia o mala aplicación de las teorías y técnicas que la psicoterapia define como válidas según el encuadre seleccionado para el tratamiento. También las fallas diagnósticas y las de mala selección del encuadre. Es decir, aspectos técnicos que se implementan desde el saber consciente del terapeuta.
  • Fallas del proceso de trabajo: Fallas derivadas de las particularidades de la relación terapéutica, es decir de la dinámica intersubjetiva; las resultantes de algunos elementos ideológicos y políticos que permean el saber profesional en un contexto histórico determinado y el deterioro o desgaste del paciente.

II. Considerar que la iatrogénica por las fallas del proceso incluye:

  • Relación terapéutica:
  • El encuadre
  • La información que se le brinda al paciente
  • El secreto profesional y confidencialidad
  • El anonimato relativo
  • Los honorarios razonables
  • La repetición del daño
  • El abuso de poder
  • La intrusión, explotación narcisista y adoctrinamiento
  • El abuso y explotación sexual
  • La contratransferencia negativa, impasse y reacción terapéutica negativa.

    Saber profesional:
  • Conceptos sobre salud mental
  • Teorías sobre la causalidad de la enfermedad mental
  • Etiquetamiento versus diagnóstico
  • Interpretación e ideología
  • Género e interpretación

    Deterioro y del desgaste del terapeuta:
  • Síndrome de Burnout
  • Enfermedad y muerte

III. Es un deber del analista, analizarse, cuidar su salud mental y conocer sus límites, así lo señaló Octavio Márquez. “Entre más psicoanalizado esté el analista más advertencia tendrá sobre sus conflictos, reconocerá con mayor eficacia cuando los conflictos del paciente despiertan los propios y evitará contaminar el campo con sus cosas,” agregó Juan Vives.

IV. Diferenciar la ética de la moral, Vives aclaró que la ética depende de principios mientras que la moral es cambiante y depende del momento histórico. También expuso los principios éticos con los que está comprometido el psicoanálisis:

  1. La vida normalmente es preferible a la muerte, hace esta puntualización porque reconoce excepciones como en los casos de pacientes con enfermedades terminales.
  2. La verdad del mundo interno, es decir la honestidad que tiene el paciente consigo mismo y con su verdad interna, recordando que esta honestidad (es) limitada por sus propias fuerzas.
  3. La técnica, incluye el conocimiento teórico y al análisis del propio analista. Dicha preparación permitirá que el analista tenga los menos puntos ciegos posibles, a su vez ese conocimiento y expertise evitará cualquier comportamiento mediante el cual el analista abuse del paciente, ya sea política, económica, sexual, ideológicamente, etc., aprovechándose de la contratransferencia.
  4. La confidencialidad, aquí también es importante no perder de vista las excepciones en el caso de pacientes que puedan poner en riesgo su vida y/o la de los demás. Márquez agrega: “hay que sopesar los riesgos y los beneficios del secreto profesional.”
  5. Ayudar y promover que el paciente asuma sus deseos, aunque él, conscientemente, no los reconozca como propios.

    V. Evitar el adoctrinamiento: Vives enfatizó que siempre hay que ir detrás del paciente, “es él quien tiene el conocimiento de su propio inconsciente. Toda conducta que impida que el paciente se encuentre en sí mismo puede ser una violencia a la Piera Aulagnier o una adoctrinación o intervención psicopedagógica.”

    VI. Trabajar la contratransferencia en analogía con el paciente, José Aguilar retomó a Ferenczi y explicó la importancia de que los analistas: “escuchen lo que se ha silenciado, observen lo que se ha invisibilizado, no caigan en interpretaciones cómplices que justifiquen o minimicen el delito -aun cuando éste haya sido perpetrado por otro analista-, ni retraumaticen al paciente con un vínculo frío y distante amparado en el esquema de la neutralidad; amparen el esquema de los hechos y contribuyan a hacer la introyección del agresor, trabajen hacia la construcción de la propia narrativa de una historia que ha sido interrumpida y sean una base segura por medio de la gradual y siempre dolorosa elaboración del trauma.”

    VII. Estar en un proceso permanente de escucha a todo lo largo y ancho del proceso analítico, Márquez explica que los síntomas, el acting y el acting out, incluyendo el erótico, suceden cuando hay un punto ciego, que el analista es incapaz de escuchar. Vives puntualiza, “el acting erótico sexual sucede porque hay una confusión de lenguas, es decir un terapeuta varón no entiende las dos lenguas y piensa que su paciente le está pidiendo pene cuando le pide pecho.”

    VIII. Alinear los objetivos terapéuticos del proceso con los objetivos del paciente, Erika Tagle señaló que para ello es necesario tomar como eje lo que le causa sufrimiento al paciente y no aquello que el terapeuta pueda considerar como “lo que debe ser”, “esto implica cuestionar nuestra teoría de la enfermedad, nuestra teoría de la cura y las metas del análisis.”

    IX. Huir del discurso dominante: Tagle asegura que “el trabajo psicoterapéutico ético implica no asentarnos en un discurso dominante y asumirlo como credo, sino mantenernos en un cuestionamiento crítico y reflexivo de nuestras teorías y de nosotros mismos, asumir la responsabilidad que tenemos como figuras de enunciación autorizadas para hablar de salud mental, tener conciencia de lo que implican nuestras palabras como parte de nuestra ética de trabajo y dejarnos guiar por el sufrimiento del paciente.” En esta misma línea subrayó la importancia de tener cuidado al “hacer diagnósticos en voz alta” que puedan culpabilizar o avergonzar y que impacten en la forma en la que la persona se ve y se experimenta a sí misma.”

    X. Recordar los Fundamentos Éticos para Psicoterapeutas, Tagle retomó el trabajo de Anderson y Handelsman (2010), quienes integran los principios éticos de diferentes códigos de ética, y describieron lo que denominaron los “Fundamentos éticos para psicoterapeutas”:
  1. Hacer el bien al cliente (beneficencia)
  2. Evitar dañar o explotar al cliente (no maleficencia)
  3. Tratar al paciente con respeto (autonomía)
  4. Tratar al paciente con equidad (justicia)
  5. Ser y mantenerse competente
  6. Evitar conflictos de interés
  7. Mantener los límites profesionales
  8. Preservar la confidencialidad
  9. Informar a los clientes y obtener su consentimiento
  10. Cultivar ciertas virtudes (como la honestidad, humildad, diligencia, prudencia, e integridad).

Fuente:

  • Anderson, S. K., & Handelsman, M. M. (2010). Ethics for psychotherapists and counselors: A proactive approach. Wiley-Blackwell.

Especialistas:
• Beatriz Piña, Médica Cirujana por la UNAM, Maestra en Medicina Social por la UAM, Psicoterapeuta de Adolescentes y de Grupos de Adolescentes del IMPPA, Doctora en Psicoanálisis por la UIC, 34 años de experiencia de atención clínica, Supervisora Didacta y docente en distintas formaciones en psicoterapia como el IFAC, AMPAG, UIC, ANAHUAC.

• Octavio Márquez, Médico Cirujano de la UNAM, Psiquiatra por el Hospital Central Militar, Especialista en Psicoterapia Psicoanalítica de Grupo por la AMPAG, Profesor e Investigador del Instituto de Estudios sobre la Universidad para la Universidad del Valle de México, Doctorado en Humanidades, especialmente en Ética por la UAM del Estado de México y Doctor en Ciencias con Especialidad en Bioética por la UNAM. Pertenece al Instituto Nacional de Investigadores Nivel 1.

• Juan Vives Médico y Psiquiatra por la UNAM, Psicoanalista de APM, Psicoterapeuta de Grupo, Pareja y Familia por AMPAG, Doctorado en Psicoterapia por APM, autor de 15 libros, 70 artículos para libros y un sinnúmero de artículos en revistas nacionales e internacionales. Tiene más de 40 años de experiencia clínica como psicoanalista y psicoterapeuta de grupo.

• José Ángel Aguilar, Médico Cirujano con Maestría en Sexualidad Humana, Maestro en Psicoterapia Psicoanalítica por la UIC, Doctor en Psicoanálisis por la UIC, egresado de la Formación en Psicoterapia Analítica de Grupo por la AMPAG donde formó parte de la Mesa Directiva. Finalizó sus estudios en Psicoanálisis Relacional en El Ágora Relacional Madrid en España, fundó el capítulo México Contemporáneo de la IARPP Internacional de Psicoanálisis Relacional y es el Presidente de La Asociación Mexicana de Psicoanálisis y Psicoterapia Relacional.

• Erika Tagle licenciada en Psicología por la IBERO, Maestra en Investigación Psicoanalítica por la AMPIEP, Maestría Formación en Psicoterapia Psicoanalítica de Grupo por la AMPAG, Doctorante en Psicoanálisis por la UIC, Diplomada en Teoría Crítica de Género, Docente en diversas instituciones, experiencia de más de 20 años en consulta privada y Coordinadora General de la AMPAG.