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¿Quién escribió el guión de nuestra vida? ¿Dónde están los hilos de ese creador omnipotente y omnipresente que decide nuestro destino? ¿Es acaso, como lo plantea Dan Fogelman, un narrador sospechoso que se divierte jugando con nosotros? Habrá que descubrirlo en esta intrincada historia que arranca con la anécdota de Will (Oscar Isaac) un escritor cansado y deprimido por la separación de su esposa Abby (Olivia Wilde), que intenta contar una película.

Previo a esta escena el director y guionista Dan Fogelman hace un guiño al espectador muy al estilo del efecto Kuleshov, ese que realizó el cineasta ruso en los años 20´s al poner el rostro inexpresivo del actor Iván Mozzhujin primero junto a un plato de sopa, después al lado de una niña y finalmente junto a un féretro. Este ejercicio le permitió descubrir que el espectador le daba un significado diferente al rostro del actor dependiendo de la imagen que tenía al lado. Después Sergei Einseinstein, alumno de Kuleshov, afirmaría que el montaje es el arte de expresar o de significar por la relación de dos planos yuxtapuestos de tal suerte que esta yuxtaposición haga nacer una idea o exprese alguna cosa que no este contenida en ninguno de los dos planos tomados por separado, de tal forma que el conjunto es superior a la suma de las partes.

Desde esa primera secuencia Fogelman nos presenta al narrador sospechoso, aquel que nos cuenta una y otra vez la historia desde distintas perspectivas, habilidad que el realizador pulió en el guion de la exitosa serie televisiva This is us y que lo corona de nueva cuenta como un gran narrador cuya maestría radica en la habilidad de entretejer el tiempo y el espacio con hilos casi invisibles que permiten comprender la interconectividad del universo a partir de las emociones.

Will toma de la mano a su analista, Cait Morris (Annette Bennnig), y le presenta la vida de Abby desde que era una recién nacida hasta que se enamoraron haciendo hincapié en las muertes transgeneracionales, como dirían Eiguer, Tisseron, o Torok, que la persiguen. La magia del guion radica en la manera como Will viaja literalmente para reconstruir su matrimonio, pero en la medida en la que se enfrenta con ese pasado, sus recuerdos se desdibujan desde la única defensa que tiene para evitar la locura: la negación.

El capítulo de Will y Abby es el primero de cinco episodios de encuentros y desencuentros que suceden en distintas décadas y países, en ellas convergen actores como Antonio Banderas (Dolor y gloria, 2919), Samuel L. Jackson (Pulp Fiction, 1994) y Mandy Patinkin (Homeland, 2011).

Fogelman, quien suma cinco temporadas de This is us y recibió entre otros premios el People´s Choice Awards (2017), coquetea con las artes, primero con el cine, haciendo referencias a Pulp Ficton de Quentin Tarantino, al teatro, desde el montaje escénico y por supuesto a la literatura, al enaltecer el poder de la “palabra escrita”.

Mención aparte merece la música. El realizador estuvo escuchando Time out of mind, uno de los álbumes mas melancólicos de Bob Dylan, durante la escritura del guion, posteriormente se dio cuenta que mucho de lo que narraban esas canciones estaba en su película por lo que se convirtió en un importante componente del soundtrack y el hilo conductor-telón de fondo de las historias.

Fogelman tiene una obsesión por la familia, ha encontrado la habilidad de agarrarla y analizarla con una mirada de 360 grados desde la que toca su fuerza, su impulso y los puntos de quiebre que producen los traumas de sus integrantes. El amor es el motor algunas veces desde la generosidad y otras, la mayoría, desde el sacrificio y la renuncia, en un juego desenfrenado donde se gana cuando se pierde y se pierde cuando se gana.

La película cuenta con excelsos personajes secundarios, la terapia y el arte en primera instancia como vías de significación de los “accidentes” de la vida y posteriormente en los últimos tres episodios, se suman la tierra, el olivo, el vino y la cosecha como personajes estructurantes que anclan e inspiran.

La vida misma no obtuvo la misma recepción de la crítica que enalteció a This is us quizá porque la ópera prima de Fogelman repite el formato del manejo de las historias y las temáticas, aunque en realidad bien podría ser el nacimiento de un autor fiel a sus ideas y conceptos, a la transgeneracionalidad que nos une y que resume Isabel en la plática que tiene con su hijo Rodrigo: “mi historia continuará cuando yo me haya ido, tu eres mi historia, eres la historia de tu padre y de tu tío, yo vivo en ti. Dame una hermosa vida, la vida más hermosa y si la vida nos pone de rodillas tu nos pones de pie…te levantas y vas más allá y encuentras el amor.”

Y es en este cierre, en esa yuxtaposición de significados como diría Einseinstein, que se construye La vida misma, desde ese drama profundo con secuencias choqueantes, perturbadoras e inolvidables, quizá hasta traumáticas para varios colegas analistas, que nos pone de rodillas y nos obliga a reinterpretarnos, a ponernos de pie y avanzar solo un poco mas, desde un profundo discurso primero personal que posteriormente se engarza con el acompañamiento que se hace en el proceso terapéutico.

Fogelman afirma que el único narrador verdaderamente fiable es La vida misma, esaque se nos va develando poco a poco mostrándonos nuestro destino y los caminos que podemos transitar para transformarlo, su magnificencia y nuestra finitud, o por el contrario, al final de cuentas ¿será la vida el narrador más sospechoso de todos?

Life Itself (EUA-España, 2018)

Dirección y guion: Dan Fogelman

Fotografía: Brett Pawlak

Reparto: Oscar Isaac, Olivia Wilde, Annette Bening, Antonio Banderas, Samuel L. Jackson, Olivia Cooke, Mandy Patinkin, Laia Costa, Jake Robinson, Sergio Peris-Mencheta, Àlex Monner, Caitlin Carmichael

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=V0LecYIqPeU

Disponible en Prime Video

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Referencia:

  • Einseinstein, S (2001), Hacia una teoría del montaje, Paidós Comunicación, Cine, Buenos Aires, 2001